Los antecedentes y la evidencia experimental, extraída de numerosos estudios que concluyen en la necesidad de
cambiar el método tradicional, autoritario o frontal de enseñanza, puede sorprender a muchos porque no es reciente.
Desde hace más de 60 años, existen registros de estudios experimentales, más aún, las ideas que proponen tales
cambios son mucho más antiguas, lo que más nos debe sorprender, es que todavía, se practique generalizadamente en el
aula. Este tipo de enseñanza, típica de las sociedades de economía agrícola e industrial, no reconoce que hace tiempo,
ingresamos a la época de la información, donde la industria extractiva y de manufactura se está robotizando y, el empleo,
está ampliamente asociado a la informática y los servicios. Su anacronismo lleva a un natural choque de paradigmas.
Veamos porqué afirmamos lo anterior:
La necesidad de dosificar la enseñanza, de ordenarla en unidades desde lo simple a lo complejo, de definir claramente los contenidos simplificándolos, es planteada por René Descartes en 1647(Discurso del Método). Pero hoy, vemos salas de clases donde profesores comienzan con el ejercicio más difícil y no paran de explicar masivamente a sus aburridos alumnos.
La necesidad de aprender en forma práctica, en el aula, fue planteado con fuerza por John Dewey en 1910. How we
Think. Su máxima más conocida es aprender basado en problemas por resolver, aprender en forma activa, “la educación no es un asunto de narrar y escuchar, sino un proceso activo de construcción (learning by doing), eso significa su célebre frase “aprender haciendo”, el ideal no es que un niño acumule conocimientos, sino que desarrolle capacidad. Dewey fue el principal filósofo norteamericano de la primera mitad del siglo XX y líder del movimiento de Educación Progresista a nivel internacional.
Que una de las principales variables dependientes del aprendizaje fuera el tiempo en la tarea y no aquello que
superficialmente llaman “mérito escolar” que, no es más que consecuencia del medio socioeconómico en el cual ha vivido el alumno, fue postulado por B.J. Carroll (1962). Model of School Learning.
La probabilidad que el aprendizaje llegara a la máxima cantidad de alumnos lo postulaba Benjamin Bloom afirmando que todos los niños pueden aprender respetando los distintos ritmos de aprendizaje en el aula. Bloom, B.S. (1982). All our Children Learning.
Tanto Carrol como Bloom pensaban que:
“Los métodos del aprendizaje para el dominio sugieren que el foco de instrucción debería ser el tiempo requerido para que distintos estudiantes aprendan el mismo material y consigan el mismo nivel de dominio”. Este es el punto de quiebre del paradigma tradicional y causa de su fracaso, cuyos modelos de enseñanza, se aplican a cursos donde existen estudiantes con diferentes habilidades y, se les enseña por igual para aprender lo mismo en la misma cantidad de tiempo.
La práctica con un modelo de aprendizaje programado, respetando la lógica cartesiana, al refuerzo como herramienta de aprendizaje y la autonomía del alumno, es propuesto por Skinner,B.F.(1958). Teacher Machines.Science.
Los paradigmas, la herramienta que permite analizar y asociar grandes cantidades de información para estudiar, los distintos modelos de aprender y enseñar, sus contextos sociales y, sus métodos que los activan, fue estudiado ampliamente por el Físico y Filósofo de las Ciencias, Thomas Kuhn. (1957) La Revolución Copernicana.
Un profesor tradicional defenderá su forma de enseñar, dirá que la mejor clase consiste en la mejor explicación de lo que deben aprender sus alumnos, que hace sólo preguntas de desarrollo porque le permite conocer su razonamiento, el profesor no frontal dirá que está fascinado trabajando con sus alumnos en los bancos, que pregunta para conocer cómo aprenden y en qué los puede ayudar, dirá que también está aprendiendo. Son dos paradigmas, dos formas de ver la misma situación que llevan resultados distintos: ¿Son 4 o son 3? Los paradigmas generan prejuicios que pueden dificultad o facilitar un aprendizaje, el problema es identificarlos para avanzar de paradigma en paradigma, así avanza la ciencia y la educación.